Acusaciones en modo insomnio.

Pensé que era mejor de lo que esperaba; recuerdo que hace no mucho, para mí profesaba con altivez, pero no, resultó ser la soberana de las mentiras. 
Y con esta sincera confesión, pasaré a acusarla por sus malos actos.

Ella no te enseña cómo superar una ruptura amorosa.
No sabe cómo liquidar los recuerdos que siguen suspendidos,
esos recuerdos, que aspiran de a poco parte de vos.
No tiene una pócima segura que nos haga apaciguar los celos.


Y se da cuenta que no hay mejor perdón que aquel que se dice mirando a los ojos,
o, en algunos casos, mirando pa´ dentro.

Ella sabe, que no te transmite el calor que necesitas en tus noches
de soledades frías,
ella se irrita por no poder tocarte,
y también lo hace cuando sabe que no puede hacer regresar a los que ya no están.


Y se dio cuenta, que parece ser, que cada sentimiento que produce el ser humano no tiene espacio para encuentros con su esencia.
Parece ser que, son contados los que se logran encontrar en ella.
Son pocos los que ven su esencia reflejada en un papel a su total esplendor, y exactitud. Ella se irrita por no ser perfecta para con vos.

Teniendo tanta literatura para refugiarse,
y ella sabe que su vericueto de camino se debe de hacer pausado.

Ella se da el lujo, desde hace tiempo, que la ponderen, 
ella es la que se ganó un lugar prestigiado en más de uno.
Y ya es demasiado tarde, para volverla a ignorar, la perdono por sus malos actos. Y le agradezco por tantas noches de insomnio y de lujuria. Sos infinita amiga Literatura.

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