Yo estuve en el `16.
Partimos viaje con mis amigas el día 3 de Noviembre a las 23 hrs desde Bahìa Blanca con destino a Buenos Aires. Llegamos el día 4 bien temprano y nos alojamos en el Hotel Libertad, el que se encuentra a dos cuadras del Obelisco, agradable lugar por cierto, descansamos una hora y fuimos derecho al Estadio River Plate, para ahorrar cabezas a la vista y ver el GRAN ESPECTÁCULO, para cumplir el sueño, ese sueño tan esperado por más de 70.000 personas.
A las 12 hrs empezamos a acomodarnos en la fila de la séptima cuadra; a las 16:30 hrs, después de tantas ansias, abrieron FINALMENTE las puertas, la gente entraba corriendo al estadio, inclusive yo, una entrada y vista totalmente imponente, a penas puse el pie en el estadio se me hizo un nudo en la garganta y lloré de felicidad, quizá más de uno se habrá identificado con esta sensación porque el solo hecho de pensar en estar ahí y que en horas más tardes se iba a llenar con gente de tu mismo palo, era totalmente inimaginable.
La espera se hizo interminable, inclusive con la banda soporte las ansias parecían no cesar. La gente en el campo cada vez se adaptaba más a los apretones forzados, no importaba el calor, no importaba si te comías el chivo del que tenías al lado, si te apoyaban, si seguías la ola humana juguetona, no te importaba gastar $50 pesos en una botella con agua u optar por helado... sabías que TODO valía la pena.
Hasta jugaban con la entrada de los forajidos, pasando pequeños trailers en la pantalla, -¡debo admitir que nos poníamos de los pelos! e inmediatamente nos peleábamos por ganar una cabeza más, porque el que ganaba el lugar más cerca de la valla o el que llegaba a ella, era el más afortunado de todos- los minutos pasaban y ya eran las 20:50 quizá llegaba el momento en 10 minutos, pero pasaron 40 minutos y las ansias se sentía más intensa, comentarios graciosos surgían de los fanáticos "Dale gordo, subí te traje una pizza", "Dejá de papotearte gorda y subí" pequeños coros como "Ohlé lé,ohlá lá, Axl se la come Slash se la dá", "Guns-n´-Roses, Guns-n´-Roses, Guns-n´-Roses.." , entre otros.
A las 12 hrs empezamos a acomodarnos en la fila de la séptima cuadra; a las 16:30 hrs, después de tantas ansias, abrieron FINALMENTE las puertas, la gente entraba corriendo al estadio, inclusive yo, una entrada y vista totalmente imponente, a penas puse el pie en el estadio se me hizo un nudo en la garganta y lloré de felicidad, quizá más de uno se habrá identificado con esta sensación porque el solo hecho de pensar en estar ahí y que en horas más tardes se iba a llenar con gente de tu mismo palo, era totalmente inimaginable.
La espera se hizo interminable, inclusive con la banda soporte las ansias parecían no cesar. La gente en el campo cada vez se adaptaba más a los apretones forzados, no importaba el calor, no importaba si te comías el chivo del que tenías al lado, si te apoyaban, si seguías la ola humana juguetona, no te importaba gastar $50 pesos en una botella con agua u optar por helado... sabías que TODO valía la pena.
Hasta jugaban con la entrada de los forajidos, pasando pequeños trailers en la pantalla, -¡debo admitir que nos poníamos de los pelos! e inmediatamente nos peleábamos por ganar una cabeza más, porque el que ganaba el lugar más cerca de la valla o el que llegaba a ella, era el más afortunado de todos- los minutos pasaban y ya eran las 20:50 quizá llegaba el momento en 10 minutos, pero pasaron 40 minutos y las ansias se sentía más intensa, comentarios graciosos surgían de los fanáticos "Dale gordo, subí te traje una pizza", "Dejá de papotearte gorda y subí" pequeños coros como "Ohlé lé,ohlá lá, Axl se la come Slash se la dá", "Guns-n´-Roses, Guns-n´-Roses, Guns-n´-Roses.." , entre otros.
Cinco minutos más tarde, la apertura de Looney Tunes hizo un giro drástico de miradas con un foco de atención hacia el escenario, no se esperó mucho para que los de la vieja escuela se hagan presente, no se esperó mucho para que Axl nos diga "You know where you are?, you're in the jungle baby, you gonna die!" explotó el campo de la gilada rulosa, y el VIP de los Axlistas, el estadio entero coreó la canción de principio a fin subiendo todos los cambios al punto pico de euforia.
Yo estaba en el tumulto del chivo y el coro, esperando ansiosa dos cosas mientras tanto, Estranged -mi canción para mi muerte- y la espera de mi ídolo Steven Adler.
Después de tres temas consecutivos, se escuchaban los acordes de piano perfectamente admirable, era estar en otra dimensión, escuchar la canción que me movilizó todo este tiempo, escuchar la primera oración "When you're talkin' to yourself..." por Axl, hizo que me genere la misma sensación de cuando pisé el estadio. Fueron 9 minutos a puro pulmón y lágrimas, lo que me generó mi espacio, mi momento, era como liberar una mochila de vida viendo lo más magnifico del mundo, ESA puede ser una buena canción con la que me podría recibir San Pedro.
Después de diez canciones... un mimo para los argentinos... El invitado de honor apareció en escena. Saludó con su cálida sonrisa y su humildad inigualable en sus ojos, sí el ex pionero Steven Adler,, tomó los palillos para dar inicio a los primeros golpes de platillos con "Out ta get me"; ¡DIOS! se lo ganó, se ganó el coro de aguante, se ganó el recibimiento cálido, quizá para todos su presencia fue tan nostálgica como halagadora, para mí fue como estar en presencia de la vieja guardia -casi completa-, perdí la noción del tiempo por un momento no se podía creer lo que se veía. Los Adrelistas estábamos, más que emocionados, agradecidos por tremenda visita de nuevo a los escenarios. ¡Gracias por sacarme tantas lágrimas rubia oxidada!.
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| ¡El ex pionero que jamás será olvidado!. |
La fiesta siguió con todo el popurrí de oro melodioso, más de lo que sabe cada uno en su interior, el pogo, el coro, el sentimiento, las lágrimas de alegría, los aplausos, el no caer de estar ahí presente, el mirar a padres que se tomaron el minucioso y admirable trabajo con sus hijos de que la banda se gane un gunner más, el preguntarse cuál es la función de Melissa Reese ¡ja!, etc.
Dos horas y media de euforia, y GUNS N´ROSES, finalizaba con el reencuentro, cantando su EMBLEMA e IMPRONTA Paradise City.
Ahora es el turno de la generación de los `90 para darnos el lujo de decir
-Yo estuve en el `16.
Larga vida a los Guns, y a todos los gunners.



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