Aquellas polillas de panza llena.

Quizá me aburrió el fomentar constantemente todo.

Ya está,
abrí el baúl,
y dejé volar a las polillas,
con sus panzas llenas de nuestros recuerdos vividos.
Me parecía inútil no dejarte ir,
me parecía atroz,
que sigas durmiendo en un beso,
sólo desperté y dije: -hasta acá.
Me siento vacía,
y en ese vacío siento libertad...
o, simplemente, nada.
Pero por las noches,
el silencio de mi habitación oscura,
me sumerge en una realidad incomoda,
engañosa,
y todo esto hace que remonte a un recuerdo,
de aquellas alas agitadas de las polillas,
chocándose torpemente una con la otra,
dando vueltas inútiles en un baúl con tanta vida dentro.

Siento que ya no tengo a más nadie que extrañar, excepto a mí misma, cuando te extrañaba...

©SandiAguirre.

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