27

Se cansó de mirar la lluvia por la ventana y dibujar un 27 en el vidrio empañado...
En su memoria retenía esa charla que vagaba por su mente cuando le había expresado indirectamente lo asqueada que estaba de su costumbre a  los vaivenes emocionales.


-No, no deseo hacerlo, de sólo recordar el roce de tus labios con los míos y querer besarlos cuando necesite tu calor humano, me desesperará la tonta ironía de querer tenerlos eternamente. Prefiero quedarme con estas ganas de un recuerdo al negarme tus besos de gloria, y no con un recuerdo efímero en mi bocaÉste será mi momento imperecedero, ¿sabes?... ¡Cómo me gustaría detener esto acá!.
Pediría un deseo si tuviera la oportunidad de hacerlo; multiplicar cada segundo por un millón, inmortalizar el atardecer sentada a tu lado. Nada más que esto ansío en este instante.







Junto a unos ojos que brillaban de lágrimas dio la última remarcada mecánica a ese 27 que recordaba el día de su partida... 
Y un borrón brusco con la mano temblorosa en un rincón del vidrio empañado fue el
acto que reflejó su manera de maldecir el tiempo, el amor y la distancia.







©Sandii Aguirre

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